Indígenas de Colombia rechazan plan gubernamental que busca regular sus guardias ancestrales
Comunidades indígenas en el Cauca protestan contra una iniciativa estatal que consideran una amenaza a su autonomía y seguridad
Cientos de guardias indígenas reunidos en Caloto, departamento del Cauca, Colombia, rechazaron un plan del gobierno del presidente Abelardo de la Espriella que busca regular y supervisar a sus cuerpos de defensa ancestral. La propuesta, presentada en octubre de 2026, ha generado preocupación debido a que podría facilitar la vigilancia, estigmatización y judicialización de estos grupos que protegen sus territorios frente a grupos armados ilegales, narcotráfico y minería ilegal.
La guardia indígena, pilar en la defensa del territorio
Los guardias indígenas, también llamados “guerreros milenarios”, son la primera línea de defensa de sus comunidades en zonas remotas de Colombia, principalmente en el suroeste del país. A lo largo de décadas, sin armas de fuego y con mínima presencia estatal, han rescatado personas secuestradas, evitado el reclutamiento forzado de menores y protegido los bosques de la deforestación.
José Joy Martenorio, coordinador político del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), explicó que estos grupos son quienes recorren el territorio y alertan sobre los riesgos inminentes. En medio de la peor ola de violencia en años, convocan a la comunidad para expulsar a los criminales cuando surge una emergencia.
Un ejemplo reciente es el rescate de la líder indígena y excandidata a la vicepresidencia Aida Quilcué, quien fue secuestrada por guerrilleros en febrero. Además, en 2023, estos guardias participaron en el rescate de cuatro niños que estuvieron perdidos durante 40 días en la selva amazónica.
Controversia y resistencia frente al gobierno
El Consejo Regional Indígena del Cauca emitió un comunicado donde denuncia que la creación de un sistema de información con datos sobre los integrantes y zonas de operación de la guardia puede convertirse en un mecanismo de control estatal peligroso en un país con un historial de conflicto armado de más de 50 años.
Jorge Sánchez, miembro del CRIC, afirmó que “la guardia está en riesgo, porque nuestro territorio está en riesgo y porque la vida está en riesgo”.
El presidente Abelardo de la Espriella, quien asumió el poder en agosto tras el primer mandatario de izquierda Gustavo Petro, impulsa actividades como la minería y el fracking, rechazadas por los pueblos indígenas y afrocolombianos por su impacto ambiental. De la Espriella calificó la resistencia indígena como “palos en la rueda para el desarrollo de Colombia” y afirmó que su gobierno no se dejará intimidar por las movilizaciones.
Movilización indígena y diálogo pendiente
El 14 de octubre, aproximadamente 6,000 indígenas de diversas regiones se unieron en una marcha nacional para protestar contra el plan gubernamental. A pesar de las tensiones, los líderes indígenas mantienen una postura abierta al diálogo con el Ejecutivo, buscando proteger sus derechos y autonomía.
Los pueblos originarios representan más del 4% de la población colombiana. Solo en el Cauca habitan alrededor de 350,000 indígenas, principalmente del pueblo nasa, seguido por los yanacona, misak y kokonuko, según datos del CRIC de 2018.
Para conocer más sobre los derechos de los pueblos indígenas y su relación con el Estado, se puede consultar la información oficial en el sitio del Gobierno de Colombia.
Los pueblos indígenas continúan siendo actores fundamentales en la defensa ambiental y social de sus territorios, en un contexto marcado por la violencia y el interés económico sobre sus tierras ancestrales. El debate entre autonomía y control estatal sigue siendo un tema clave en la agenda nacional colombiana.
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