Cámaras de seguridad hackeadas: herramientas de espionaje en conflictos bélicos
Dispositivos IoT civiles se usan para vigilancia militar en zonas de guerra
Una cámara de seguridad instalada en un gallinero al norte de Israel fue intervenida por hackers, exponiendo movimientos militares cerca de la frontera con Líbano. Este caso, reportado en octubre de 2026, revela cómo dispositivos civiles conectados a Internet se han convertido en fuentes de inteligencia durante conflictos bélicos, permitiendo a actores hostiles monitorear zonas estratégicas y movimientos logísticos.
Cámaras IoT en conflictos internacionales
El uso de cámaras de seguridad hackeadas para espionaje no es un fenómeno aislado. En mayo de 2025, el Centro Nacional de Ciberseguridad del Reino Unido (NCSC) y aliados atribuyeron a la inteligencia militar rusa una campaña persistente contra organizaciones occidentales relacionadas con la ayuda a Ucrania.
La unidad 26165 del GRU, conocida como APT28, atacó desde 2022 múltiples entidades vinculadas al transporte y logística de apoyo militar. Entre sus objetivos estaban cámaras IP localizadas en pasos fronterizos y cerca de instalaciones militares ucranianas, con el fin de vigilar el tránsito de cargamentos y movimientos estratégicos.
Esta campaña combinó técnicas como ataques de fuerza bruta para adivinar contraseñas y correos electrónicos fraudulentos dirigidos a personal clave, evidenciando el interés por dispositivos IoT ubicados en lugares estratégicos.
Creciente actividad en Medio Oriente
Según un informe de marzo de 2026 de la firma de ciberseguridad Check Point Research, el inicio de hostilidades en la región desde febrero impulsó un aumento en intentos de explotación de cámaras IP. Estas operaciones, atribuidas a actores vinculados a Irán, se extendieron por países como Israel, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Bahréin, Kuwait y Chipre, además de zonas específicas en Líbano.
Los investigadores señalan que las cámaras intervenidas se usan tanto para apoyar operaciones militares como para evaluar daños tras ataques con misiles, e incluso que la observación previa a un lanzamiento puede ser un objetivo.
Riesgos y recomendaciones para la seguridad doméstica
Las vulnerabilidades que permiten el acceso no autorizado a cámaras de seguridad afectan tanto a instalaciones civiles como a residenciales. Estados occidentales han prohibido marcas de cámaras chinas consideradas vulnerables o con posibles vínculos gubernamentales. Sin embargo, incluso dispositivos protegidos pueden ser blanco de hackers determinados.
Un caso emblemático cuenta la experiencia de Ondrej Svoboda, experto en ciberseguridad de Praga, cuyo monitor de bebé fue hackeado en 2023, transmitiendo voces y sonidos extraños a su habitación.
Ante estos riesgos, la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC) recomienda varias medidas para proteger estos dispositivos:
- Cambiar las credenciales de fábrica por contraseñas únicas y robustas.
- Activar la verificación en dos pasos cuando esté disponible.
- Mantener actualizado el software de las cámaras y aplicaciones asociadas.
- Proteger el router y revisar permisos de acceso a las grabaciones.
Además, se sugiere evaluar la ubicación y el ángulo de las cámaras para evitar que capten zonas públicas o información sensible no deseada. El cifrado de las transmisiones es otro aspecto clave para reforzar la seguridad.
Para más información sobre recomendaciones de seguridad en dispositivos conectados, se puede consultar la guía oficial del Gobierno de México.
Las cámaras de seguridad conectadas a Internet, consideradas herramientas cotidianas para la vigilancia, están adquiriendo un papel estratégico en conflictos armados, funcionando como fuentes de inteligencia abiertas y vulnerables. Esto plantea un desafío creciente en la ciberseguridad tanto a nivel militar como doméstico, que requiere atención constante y actualización en las prácticas de protección digital.
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